Resumen del texto "Fernández, A. M. (1999). Notas para la constitución de un campo de problemas de la subjetividad."Resumen del texto "Fernández, A. M. (1999). Notas para la constitución de un campo de problemas de la subjetividad."2/20/2025Autor: Alejandro Busto Bertorelli La caja de herramientasLas diferentes corrientes de la Psicología Social dan cuenta de los límites de articular aquello que previamente se ha imaginado como perteneciente a áreas diferentes. Para que aquello que se universalizó pueda particularizarse es necesario realizar, por lo menos, dos operaciones en estrecha interrelación: una elucidación crítica de las nociones universalizadas, es decir, des-esencializar trabajar una dimensión socio-histórica en la noción de subjetividad Para el trabajo de des-encialización han sido y son importantes instrumentos conceptuales, como las nociones de:
Esto no significa tener una posición ecléctica, sino un modo de trabajo de los conceptos donde se operacionalizan nociones en el sentido de “caja de herramientas”. La importancia de abrir visibilidad y por ende crear condiciones de enunciabilidad de las dimensiones sociohistóricas de la subjetividad y sus nociones derivadas es, al menos, doble:
Caja de herramientas: deconstrucciones, genealogías y relatos únicos Derrida ha puesto en marcha a lo largo de sus escritos lo que se ha dado en llamar “la estrategia general de la deconstrucción”. Tiene como antecedente a la Destruktion de Heidegger, esta última “no quiere decir aniquilar ni sepultar en el pasado los conceptos de la tradición, sino atender a lo que ellos han omitido, a lo no pensado, que es el don más sublime que un pensar tiene para ofrecer”. De la misma forma, deconstruir es desmontar, problematizar la relación inmediata y “natural” del pensamiento unido a la verdad y el sentido. Supone una rigurosa problematización de los supuestos hegemónicos que legitiman la búsqueda y garantía del origen como fundamento último de la razón patriarcal. Deconstruir implica analizar en los textos las operaciones de la diferencia, y las formas en que se hace trabajar a los significados. El modo deconstructivo provisto por Derrida articula la inversión y el desplazamiento de las oposiciones binarias, de manera tal de hacer visible la interdependencia de términos aparentemente dicotómicos y como su significado se relaciona con una historia genealógica y particular y construidos para “propósitos particulares en contextos particulares”. Have visible que las oposiciones no son naturales sino construidas. La deconstrucción posibilita en tanto desnaturaliza patrones de significado que son utilizados diariamente y que los cuerpos teóricos incorporan sin advertir sus implicancias epistémicas y políticas. Puede considerarse una herramienta fructífera para quebrar el hábito de pensar las categorías conceptuales como ahistóricas y universales. A su vez, otras herramientas son el análisis genealógico, que permite encontrar los puentes entre las narrativas teóricas y los dispositivos histórico-sociales-políticos-subjetivos que sostienen; y el criterio de elucidación de Castoriadis. Con estas 3 herramientas se puede operar críticamente respecto de:
Un modo de crítica: la elucidación Castoriadis dice “elucidar es el trabajo por el cual las personas intentan pensar lo que hacen y saber lo que piensan”. Este modo de estrategia en la producción de pensamiento no evitará la adhesión u oposición a los autores con los que se trabaje sino que intentará interrogar los problemas que tales teorizaciones han hecho posibles. Para poder indagar en sus impensables, para poder sostener un desafío: ¿como hacer para pensar tales problemas de otro modo? Lo invisible dentro de una teoría es el resultado necesario y no contingente de la forma en que se ha estructurado dentro de ella el campo de lo visible. Por lo tanto “crítica” aquí no significa “evidenciar los errores, mostrar desacuerdos o adhesiones”, sino más bien presuponer que aquello que una teoría no ve es interior al ver; en tal sentido sus invisibles son sus objetos prohibidos o denegados; puede pensarse entonces que el nivel de lo enunciable que una teoría despliega sera la transacción, el compromiso discursivo, pero también institucional-histórico de sus visibilidades y sus invisibilidades, de aquello que le es posible pensar y de sus impensables, de sus objetos afirmados y sus objetos denegados. El criterio propuesto entonces no se sostiene en la premura de legitimar lo que ya se sabe, sino en abrir interrogaciones sobre lo enunciado y sus prácticas que permita, a su vez, pensar los problemas de otro modo. Una actitud de elucidación crítica implica necesariamente buscar criterios de lectura que se aparten del texto-verdad, es decir, se distancien del supuesto por el cual la práctica de lectura es un acto de revelación; esta forma “bíblica” de pensar el texto como continente de una verdad-revelada-ahí. Las consecuencias de leer el texto de esta última forma son varias, una de las más relevantes es la dogmatización del cuerpo teórico; este proceso posibilita en el plano teórico mismo la gestión de una ilusión: la teoría completa; a partir de esta ficción ninguna invisibilidad será posible de ser pensada, la actitud de interrogación caerá bajo sospecha, las falacias de autoridad serán una práctica cotidiana de legitimación. La tradición de la teoría crítica ha evitado la producción de sistemas teóricos cerrados, prefiriendo el contrapunto y la interrogación con los diversos sistemas de pensamiento. En este sentido es que es preferible elegir un criterio de lectura de deconstrucción/reconstrucción donde los enlaces teóricos puedan realizarse a través de confrontaciones locales y NO globales; donde las teorías puedan pensarse desde lo múltiple y no desde lo uno. Al trabajarse los conceptos local y no globalmente, estos vuelven a adquirir la polivalencia teórica imprescindible para producir nuevas nociones, para pensar articulaciones hasta ahora invisibles, cuestionar sus certezas, pensar aquello que había quedado como impensable. Desde esa perspectiva, la legitimación de un campo no pasaría por constituir una teoría, un sistema, sino por plantearse tal espacio como un campo de problemáticas en el seno del cual habría que discutir sus criterios de demarcación, los rigores epistémicos y metodológicos para que sus contrapuntos locales y no globales puedan operar como “caja de herramientas” y no como patch-work teóricos. El par antinómico: individuo versus sociedad exige su elucidación crítica. La deconstrucción de este a priori conceptual abre la posibilidad de realizar un pasaje de un criterio antinómico de individuos versus sociedades, hacía una operación conceptual que pueda evitar una “resolución” reduccionista y se permita sostener la tensión singular-colectivo. Es necesario interrogar críticamente la epistemología de las ciencias positivas que fundamentaban muchos tramos de las ciencias humanas - el psicoanálisis inclusive. Tal epistemología supone un objeto discreto, autónomo, reproducible, no contradictorio y unívoco. Implica una lógica de lo uno donde la singularidad del objeto no se vea afectada por eventuales aproximaciones disciplinarias. Estas lógicas de objeto discreto, seguramente imprescindibles en los momentos fundacionales de las ciencias humanas, suelen ocasionar sus propias dificultades para comprender situaciones de transferencias múltiples en diferentes territorialidades. La aparición de propuestas transdisciplinarias da cuenta del surgimiento de otras formas de abordaje de la cuestión, así como de la necesidad de utilizar criterios epistemológicos pluralistas. Con esta propuesta de atravesamientos disciplinarios, esta tendencia se inscribe en un nuevo intento de superación de los reduccionismos psicologistas o sociologistas. La invención de los atravesamientos disciplinarios crea las condiciones para hacer sacar a ciertos objetos científicos de su referencialismo dogmático e invita a construir una red epistemológica a partir de intercambios locales y no globales. Obviamente, este movimiento que desdibuja los objetos teóricos discretos, unívocos, implica no solo el intercambio entre diferentes áreas de saber sino la crítica interna de variadas regiones de una disciplina que, al transversalizarse con otros saberes, pone en interrogación muchas de sus certezas teóricas. Un criterio transdisciplinario supone replantear varias cuestiones:
De esta forma los cuerpos teóricos funcionan como “caja de herramientas”, es decir, aportan instrumentos y no sistemas conceptuales; instrumentos teóricos que incluyen en su reflexión una dimensión histórica de las situaciones que analizan; herramienta que junto a otras herramientas se produce para ser probada en el criterio de su universo, en conexiones múltiples, locales y plurales con otros quehaceres teóricos. Este movimiento que propone el atravesamiento de diferentes áreas de saberes, a partir de “themas” a elucidar, sostiene varias y complejas implicancias:
Psicoanálisis y subjetividad Los aportes psicoanalíticos son de suma importancia en una caja de herramientas del campo de problemas de la subjetividad. Pero para ello, como con cualquier otra teoría que haya organizado férreos sistemas teórico-institucionales, es necesario:
Pensar de otro modo Para pensar una noción de subjetividad más allá de los dominios de objeto, se hace necesario no solo el aporte de diversas disciplinas, sino demarcar las cuestiones de otro modo. Un “campo” de problemas supone una resistencia activa a reducirse a alguno de los elementos heterogéneos que lo componen. Su producción de conocimientos se inscribe no sólo en sus historicidades de hecho, sino en la indagación crítica de las mismas. Se compone de estrategias discursivas y extradiscursivas en un campo o constelación de sentido determinada. Campo y no objeto. Multiplicidad de miradas, en los saberes y prácticas. Entrecruzamiento en actos y discursos. Campo que rescata lo diverso como aquello que agrupa lo discontinuo, sin cultivar lo homogéneo. Para poner en juego este “pensar de otro modo” se vuelve necesario que concurran a este campo problemático:
Si bien los lugares institucionales donde se intenta realizar este tipo de articulaciones son generalmente académicos, la voluntad de realizarlas es política, porque:
Bibliografía
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![]() Alejandro Busto BertorelliPsicólogo formado en la Facultad de Psicología de la Universidad de la República. Especializándose en terapias cognitivas, conductuales y contextuales. Ver perfil completo
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