Resumen del texto "De Brasi, J. (1990). A modo de introducción. Crítica del Dualismo."Resumen del texto "De Brasi, J. (1990). A modo de introducción. Crítica del Dualismo."2/20/2025Autor: Alejandro Busto Bertorelli La crítica del binarismo requiere tomarlo en las matrices donde sus elementos son ordenados cuidadosamente, donde sus ilusiones generan divisiones principales, subordinadas y dependientes de un régimen arborescente que puede llegar hasta el infinito, siempre y cuando respetemos el “axioma” de no tomarlo como punto de partida, como punto “en si” partido, desde el comienzo mismo. A las antinomias interno/externo, fuera/dentro, individuo/sociedad, etc, le cabrán denodados esfuerzos por construir reglas de correspondencia, modalidades vinculares, modelos de interacción y otras “arquitecturas” que intentan ser los paradigmas de la solidez y racionalidad del “edificio” científico, artístico, conjetural o problemático que se halle en ejecución. Por eso no resulta extraño que a las divisiones-descripciones de las nociones y conceptos, les siga un previsible fenómeno de “naturalización” de las mismas. Es natural concebirlos, percibirlos, manejarlos como si desde siempre hubiesen estado ahí. La “naturalización” no es ahistórica, pero se constituye como acontecimiento sin historia en la historia misma. Los cortes que se han dado en la historia de las ideas son innumerables. Atraviesan las nociones, creaciones y acciones más diversas. Se las puede encontrar dispersas, escondidas, establecidas con firmeza, en las argumentaciones más burdas o sutiles. Alma/cuerpo, profundo/superficial, afecto/intelecto, teórica/práctica, etc. De hecho, las elaboraciones y cuadros conceptuales de distintas disciplinas estan plagadas de ellas, cuidadas con fervor por los distintos estratos de especialistas como si no fueran obstáculos a superar, sino el tesoro a preservar. La cesura básica que inunda todas nuestras reflexiones y prácticas es la que pasa por separar lo subjetivo de lo objetivo, estableciendo además entre los “polos” relaciones de dependencia, causalidad y hegemonía. Así, se asumen y transmiten. Como si no fuera lo que deberíamos poner en duda, sino el “hecho consumado”, el principio que rige cualquier cuestión, y por eso incuestionable. Por ejemplo, la dicotomía que se establece entre el adentro y el afuera. Espacio propio y espacio ajeno, en ella resuena la contraposición entre subjetividad y objetividad. La división entre el a-dentro y el a-fuera es una división autonegada. Los mismos términos indican que la separación es arbitraria, y que la misma entraña cortes en las continuidades espacio-temporales. Discontinuidades que permiten analizar, estimular y captar los fenómenos, ordenarlos, construir los objetos que diseñarán territorios científicos acotados, métodos, instrumentos, procedimientos, formas de intervención en situaciones y estructuras complejas, etc. Sin embargo, los horizontes de un sujeto humano son objeto de figuración, imaginarización, modelización, etc, pero básicamente son producidos en una formación social-histórica particular donde el sujeto singular está implicado de miles de formas conocidas y desconocidas. La dupla a-dentro/a-fuera navega por un canal con dos brazos suplementarios: la existencia imaginaria de un límite y un límite imaginario de la existencia. La primera está circunscrita por la envoltura de la piel. Hacía dentro contenedora de órganos, soportes de funciones sencillas o harto complicadas. Hacía afuera todo lo que ella no puede recubrir, aunque sí ser la base membranosa de todo tipo de recepciones. Esa delgada tela fisiológica, estética, mítica, que es la piel ya separa uniendo y une separando. Pero esa línea divisoria se repliega sobre algo más cercano, contornea el propio cuerpo o el de otros, los considera como próximos o lejanos, semejantes o disímiles. Así ocupa una posición en el espacio, un territorio real o alucinadamente conquistado, que va desde “mi juguete”, “mi grupo”, “mi institución”, “mi patria”, etc. De ese modo se significa lo que está de este lado y lo que se encuentra del otro. Lo que me pertenece y su ajenidad. Y solo porque me pertenezco puedo reconocerme en diferentes momentos y circunstancias como siendo yo mismo. Mi absoluta pertenencia se torna posible sobre el fondo de una constante permanencia, de una compacta identidad (personal, profesional, etc). Fuera de ella estará lo heterogéneo, lo diferente a mi, pero esas diferentes surgen por comparación, negación, semejanza, de lo que ya ha sido con antelación. Así, la barrera entre adentro/afuera ha quedado definitiva y artificialmente instalada. Por eso puedo creerme in-dividuo, indiviso (creer es la palabra clave, porque a fin de cuentas, es solo una creencia), y paralelamente, considerar la división como el principio universal por excelencia. Hay otra dualidad, segunda respecto a la de adentro/afuera, pero que también se ha instalado fuertemente entre nosotros, es la de arriba/abajo. “Arriba” está fundamentalmente connotado por lo alto, y “abajo” por lo que está hundido o yace en profundidad. Así el aliento moral y psicológico disemina e impregna esas dimensiones. Los “altos ideales” son los que pertenecen a “hombres mayores”, quienes a su vez han tenido “altas miras”. Los héroes realizan su peregrinaje siempre en “lo alto” y desde allí observan el curso de la historia. La “bajeza moral”, que no es otra cosa que haber sacado a pasear los sentimientos por los “bajos fondos” de los instintos. Adentro/afuera, arriba/abajo aparecen, de esta manera, como limitaciones de las formas de representación que nos hacemos de nosotros y de las cosas mundanas, más que de nos-otros y de las cosas como realmente son y se van transformando. Las personas nacen divididas, fragmentadas, su unidad en el yo, el grupo o la sociedad son un logro mítico, una ilusión necesaria totalizadora. Lo social-histórico no es un afuera ni una extensión o posterioridad temporal de una sustancia subjetiva, sino aquello con que está tramado el mismo inconsciente. Bibliografía
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![]() Alejandro Busto BertorelliPsicólogo formado en la Facultad de Psicología de la Universidad de la República. Especializándose en terapias cognitivas, conductuales y contextuales. Ver perfil completo
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