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Resúmenes de Articulación de saberes I

Facultad de Psicología, UdelaR
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Crítica de la noción de individuo y el problema del dualismo individuo-sociedad

2/20/2025

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Conceptos generales con los cuales abordar el resumen
  • Como plantea Foucault, partir de la posibilidad de ir más allá de los discursos expresados manifiestamente en las narrativas modernas; de sospechar que su aparente naturalidad no es tal. 
  • La interpretación de los autores en los que está basado el resumen, no está destinada a disolver "falsas apariencias" de la cultura, sino a mostrar de qué manera esas "apariencias" pueden expresar o producir ciertos discursos. No hay verdad oculta a descubrir, ni causas profundas a develar, sino la interpretación, siempre abierta, a los efectos de develar cómo fueron construidos los discursos y bajo qué condiciones socio-históricas.
  • La dicotomía individuo-sociedad no existe, en tanto no existe ni la sociedad ni el individuo, entiéndase esto no en el sentido de que no hay individuos en tanto personas, como por ejemplo “una persona tal”, “aquel individuo fue el que me robó”, ese individuo es el del sentido común, es una forma de referirse a una persona, así como podrias haber dicho “ese individuo” podes haber dicho “aquella persona” o “aquel pibe”, el individuo que no existe es aquel que fue creado en la modernidad con el nacimiento del capitalismo en tanto ser humano autónomo.


Marx, Freud y Nietzsche

​Marx no se limita a interpretar la sociedad burguesa, sino a la interpretación burguesa de la sociedad.
Freud no interpreta el sueño del paciente, sino el relato que el paciente hace de su sueño.
Nietzsche no interpreta a la Moral de Occidente, sino al discurso que Occidente ha hecho sobre moral.

Los conceptos binarios, y en general, los conceptos, en su proceso de “normalización” se amurallan construyendo vínculos o modelos de interacción con otros conceptos, haciendo esto su objetivo es presentarse como algo sólido y racional. Se presentan entonces como algo ahistórico en la historia misma, como si “las cosas fueran así” por naturaleza misma, siempre fueron así y no van a cambiar.

El tiempo no ha desaparecido en las formulaciones duales. Sin embargo, son “los tiempos” los que fueron aniquilados. Ahí opera eso mismo que en la lógica (en tanto inferencias formalmente válidas) fue la unión indisoluble de lo antecedente y consecuente, y eso hace que se perciban los “antecedentes” como causas de determinadas “consecuencias”.

Los conceptos binarios (alma/cuerpo, afecto/intelecto, teoría/práctica, etc) son un punto en común de las estructuras fundamentales características del pensamiento occidental. Se los encuentra establecidos con firmeza en las argumentaciones más burdas o sutiles, cuidados con fervor por los distintos estratos de especialistas, como si no fueran obstáculos a superar, sino un tesoro que hay que preservar. Por eso el dogmatismo es una situación figurada de antemano, preexiste a los sujetos que lo ejercerán mediante signos y estilos personalizados.

En la dicotomía adentro/afuera, propiedad especial/espacio ajeno, es donde resuena la contraposición entre subjetividad y objetividad. La división entre el a-dentro y el a-fuera es una división autonegada, en tanto los mismos términos indican que la separación es arbitraria, y que la misma entraña cortes en las continuidades espacio-temporales. Estos cortes dan como resultado discontinuidades que permiten analizar, captar fenómenos, ordenarlos, en regiones particulares, pero fuera de estas queda un horizonte, cuyo alcance no sobrepasa la línea imaginaria que se ofrece ante nuestra vista.
​
Los horizontes de un sujeto humano son básicamente producidos en una formación social-histórica particular donde el sujeto singular está implicado de miles de formas conocidas y desconocidas. Lo social-histórico no es un afuera ni una extensión o posterioridad temporal de una sustancia subjetiva, sino aquello que está tramado el mismo inconsciente.

La dupla adentro/afuera se presenta con dos características implícitas:
  • La existencia imaginaria de un límite
  • Un límite imaginario de la existencia

La línea divisoria entre el adentro y afuera se expande y repliega en lo cercano, aquello que el propio cuerpo considera como semejante o próximo, así el “adentro” ocupa una posición en el espacio, un territorio real, que puede ser “mi grupo”, “mi institución”, “mi patria”, etc. Ahí está lo que se percibe como lo que “me pertenece” y su ajenidad. Así la barrera entre adentro/afuera queda definida y artificialmente instalada, y de esa forma el sujeto se cree in-dividuo, indiviso. La palabra “cree” acá es fundamental, creerse indiviso es en definitiva, una creencia.

No solo existen los límites del adentro/afuera sino también estan los de arriba/abajo, que estan muchas veces referidos a las dimensiones morales. La persona de “altos ideales” y aquel que “ha caído bajo”, son dos ejemplos de tantos.

Adentro/afuera, arriba/abajo aparecen, de esta manera, como limitaciones de las formas de representación que nos hacemos de nosotros. Podríamos decir, entonces, que los seres humanos se mueven en una finitud sin límites.

​Individuo-sociedad

La antinomia individuo-sociedad forma parte de un conjunto de pares antinómicos (material-ideal, alma-cuerpo, ser-tener, objetivo-subjetivo, público-privado) que han atravesado reflexiones filosóficas, políticas y científicas hasta la organización de la vida cotidiana y la producción de subjetividad.

Las dos posiciones que estudian las relaciones entre los sujetos individuales y la sociedad, o sea, el grupo al que este individuo pertenece, estan enfocadas desde un paradigma disyuntivo, según el cual la singularidad y la colectividad conforman un par de contrarios, presentan intereses en esencia opuestos y se constituyen desde lógicas esencialmente diferentes.

Estas dos posiciones son:
  • El psicologismo: más frecuente en el pensamiento liberal, conserva la tendencia a reducir los conceptos sociales a conceptos individuales y psicológicos
  • El sociologismo: más frecuente en el pensamiento socialista, va hacía el sentido contrario y reduce los conceptos individuales a una idea globalizada de la historia y de la sociedad

Ambos fomentan ideas abstractas, el primero una idea abstracta del individuo, el segundo una idea abstracta de la sociedad.

Una sociedad no se explica solamente por sus fundamentos económicos, sino también por las representaciones que ella se hace de sí misma. Desde este planteamiento, no solo queda en evidencia lo singular y lo colectivo, sino también lo objetivo y lo subjetivo, lo material y lo ideal, la economía y la cultura, es entonces, desde esta postura, que se abren nuevas formas de enlace entre lo imaginario y lo social.

La preocupación por pensar las relaciones y diferencias entre individuos y sociedades es una característica fundamental de las ciencias humanas, filosofías y las ciencias y prácticas políticas de la modernidad, en este sentido, se señalan dos espacios donde se han desplegado estas consideraciones:
  • el espacio científico-académico
  • el espacio ético-político

Espacio científico-académico

La oposición individuo-sociedad ha atravesado la psicología y la pedagogía a través de interminables polémicas, constituyendo los debates fundadores de las ciencias humanas, entre otras cosas. 

En este sentido, nos encontramos con dos tesis:
  • La tesis individualista: para quien los individuos constituyen la única realidad y tienden a negar realidad a los grupos, en tanto sostiene que los procesos psicológicos ocurren tanto sólo en los individuos y estos constituyen las únicas unidades accesibles a la observación. Por lo tanto, el término grupo constituye solo una ficticia abstracción cuando pretende algo más que referirse a la suma de reacciones recíprocas de los individuos. De este modo, para esta tesis, no existen los grupos, sino que “grupo” solo es un término que hace referencia a una multiplicidad de procesos individuales. Desde este enfoque, para comprender los fenómenos sociales es necesario rastrearlos hasta las propiedades de los individuos, ya que estos son los únicos actores sociales. No existe en los grupos nada que no haya existido previamente en los individuos. Las acciones de todos no son más que la suma de las acciones individuales tomadas separadamente.
  • La noción de mentalidad de grupo: está parte de la observación de que cuando los seres humanos viven y actúan en grupos, surgen “fuerzas y fenómenos” que siguen sus propias leyes y que no pueden ser descritos en términos de propiedades individuales. El grupo constituye una nueva entidad mental, en tanto las mentalidades individuales al formar los grupos originan un ser que constituye una individualidad psíquica de una nueva índole. El grupo ya no es simplemente la suma de las mentalidades individuales, sino que es una entidad distinta en sí misma. Desde este enfoque, el individuo constituye una abstracción, fuera del grupo no posee carácter definido, y si bien sus potencialidades son necesarias para el funcionamiento del grupo, no son la causa de los acontecimientos del mismo. 

Esta antinomia individuo-sociedad opera como un concepto a priori. En las ciencias humanas, los conceptos a priori funcionan como un orientador de las teorías, ordenan los principios y delimitan las áreas de visibilidad e invisibilidad, para que entonces, desde ellos, se interpreten los acontecimientos de los fenómenos. En este sentido, este concepto antimónico constituye una pieza clave en la demarcación de lo posible de pensar, de esta forma, el pensar “individuos” vs “sociedad, se instituye entonces como algo dado, como algo natural (pero no lo es).

Esta antinomia cobra presencia en el escenario liberal europeo del S XVII y XVIII, al pensar al hombre como indiviso, libre y autónomo, características inherentes al surgimiento del capitalismo.

Espacio ético-político

La antinomia individuo sociedad tiene también una inscripción ético-filosófica de gran importancia en el plano político, que plantea la discusión sobre ¿que deberá priorizarse, los intereses individuales o los intereses colectivos?

Las teorías que dan respuesta o que intentan, al menos, brindar una respuesta a esta pregunta, estan plagadas de conceptos a priori como los mencionados más arriba.

La relación grupo-sociedad

La relación grupo-sociedad ha sido encarada desde una perspectiva de relaciones de influencia, donde las posiciones teórico-ideológicas varían según otorguen un mayor o menor grado de influencia de lo social sobre los movimientos del grupo, pero en todas ellas, lo social se ubica como algo exterior al grupo, sobre el cual recaerá, en mayor o menor medida su influencia. 

Sin embargo, las circunstancias sociales no estan separadas de la vida personal ni constituyen un medio externo a ella, por lo tanto, tampoco estan separadas del grupo, el cual está constituido de diferentes individuos cada uno con su propia vida personal.

La relación grupo-sociedad es un subtema de la relación individuo-sociedad. Es importante señalar que tal división dicotómica no solo ha transitado el nivel discursivo de diferentes disciplinas sino que ha investido también sus prácticas, inscribiendolas de forma muy particular en diferentes estrategias de disciplinamiento social.

El pensar la tensión entre lo singular y lo colectivo desde la antinomia individuo-sociedad opera como a priori conceptual en las diferentes reflexiones sobre lo grupal. 

Los grupos se han pensado tradicionalmente como un campo de mediaciones entre individuos y sociedades. 

Lo que pareciera haber ocurrido es que para indagar en dos objetos de estudio “bien diferenciados” (individuo-sociedad) se organizan en diferentes áreas y prácticas disciplinarias para luego buscar formas por donde ponerlos a jugar sus relaciones. Esto hizo necesario entonces demarcar los campos de saberes y prácticas mediadoras. 

Esta noción de los grupos como campos de mediación ha intentado resolver la tensión entre lo singular y colectivo a través de la categoría de intermediación. Sin embargo, esta forma de abordaje, si bien abre visibilidad con respecto a las formas de cohesión, liderazgo e interacción de roles entre individuos, invisibiliza los atravesamientos institucionales, sociales e históricos que confluyen en la gestión de tales movimientos grupales.

Los grupos entonces, al querer brindar una solución a la dicotomía individuo-sociedad, terminan legitimándola.

​La modernidad

La modernidad genera ciertas formas sociales diferenciadas, la más destacada de las cuales es el Estado nacional. 

Cuando se enfoca el estudio en la sociedad, se está enfocando en la sociedad de la modernidad, por lo tanto se está enfocando implícitamente en el estudio de la sociedad de los estados nacionales. 

El estado nacional trae implícito formas muy específicas de territorialidad y capacidad de vigilancia y control. Son un ejemplo de un rasgo más general de la modernidad, el auge de la organización. Quien habla de la modernidad, no habla de organizaciones, sino de organización, en tanto control reglado de las relaciones sociales a lo largo de extensiones indefinidas de espacio y tiempo.

Las instituciones modernas no guardan continuidad, en varios aspectos clave, con la gama de las culturas y modos de vida pre-modernos. El mundo moderno es un mundo más rápido que el de todos los sistemas anteriores, así como también lo son sus metas y la profundidad con la que afecta a las prácticas sociales y a los modos de comportamiento antes existentes; el extremo dinamismo es una de las características más evidentes que separan la modernidad de cualquier otro periodo precedente.

Para explicar este dinamismo, 3 elementos o conjuntos de elementos principales entran en consideración:
  • La separación entre tiempo y espacio: la separación de estos dos ejes supuso el desarrollo de una dimensión de tiempo “vacía”. El invento del reloj, por ejemplo, o en general la expansión del uso de los aparatos de medición mecánica del tiempo hizo posibles, pero también dio por supuestos, cambios estructurales profundos en el tejido de la vida cotidiana. El vaciamiento del tiempo y el espacio se desarrolla de manera dialéctica. En las circunstancias sociales estructuradas por la separación de espacio y tiempo son posibles muchas formas de “tiempo vivido”. La organización tan característica de la modernidad es inconcebible sin la reintegración del espacio y el tiempo disociados. La organización social moderna supone la coordinación precisa de las acciones de muchos seres humanos físicamente ausentes entre sí. Este proceso de vaciamiento del tiempo y el espacio es fundamental para la segunda influencia importante que experimenta el dinamismo de la modernidad:
  • El desenclave de las instituciones sociales: refiere a la “extracción” de las relaciones sociales de sus circunstancias locales y su rearticulación en regiones espaciotemporales indefinidas, está extracción explica la tremenda aceleración del distanciamiento en el tiempo y el espacio. Otra forma de explicarlo puede ser: el desprendimiento de las relaciones sociales de sus contextos locales y su rearticulación en sistemas abstractos sociales, en tanto sistemas institucionales y simbólicos.
Los mecanismos de desenclave son de dos tipos:
  • Señales simbólicas: son medios de cambio de valor estándar, y por tanto, intercambiables en una pluralidad de circunstancias. Por ejemplo, el dinero, el cual deja en suspenso el tiempo, ya que es un medio de crédito, y también deja en suspenso el espacio, ya que el valor normalizado permite transacciones entre una multiplicidad de individuos que nunca se encuentran físicamente.
  • Sistemas expertos: estos dejan en suspenso el tiempo y el espacio al emplear modos de conocimiento técnico cuya validez no depende de quienes los practican y de los clientes que los utilizan. Estos impregnan nuestras vidas cotidianas, son, por ejemplo, los alimentos que comemos, las medicinas que tomamos, etc. Estos no quedan confinados a áreas de pericia tecnológica, sino que se extienden a las mismas relaciones sociales y a la intimidad del yo.
​Los sistemas expertos dependen de forma esencial de la confianza. La confianza supone arrogarse a la entrega, implica una cualidad de fe irreducible. Se relaciona específicamente con la ausencia en el tiempo y el espacio, así como el desconocimiento. 

La confianza sustenta una multitud de decisiones en nuestras vidas cotidianas, pero el hecho de confiar, no es siempre el resultado de decisiones adoptadas conscientemente, se trata más a menudo de una actitud mental generalizada que las fundamenta. Es posible, sin dudas, tomar la determinación de confiar, este es el fenómeno cuyo carácter común se debe al tercer elemento que está en la base de la modernidad: la reflexividad intrínseca. 

Las actitudes de confianza estan directamente vinculadas a la seguridad psicológica de individuos y grupos: confianza y seguridad, riesgo y peligro, etc. Los mecanismos de desenclave logran establecer extensas zonas de relativa seguridad en la actividad social diaria. Así como también generan nuevos riesgos y peligros que pueden ser locales o mundiales.

A menudo la confianza se mezcla con una aceptación práctica, confiar en una u otra institución, o el cambio de una a otra, es más bien un cambio de fe. Una persona puede no consumir alimentos con aditivos pero, si no cultiva lo que consume, deberá confiar necesariamente en los proveedores de “alimentos naturales”, por ejemplo.

3) La reflexividad generalizada: la reflexividad de la modernidad se ha de distinguir del control reflejo de la acción, inherente a cualquier actividad humana. La mayoría de los aspectos de la actividad social y de las relaciones materiales con la naturaleza estan sometidos a revisión continua a la luz de nuevas informaciones o conocimientos.

A modo resumen:
  • Separación de espacio y tiempo: es la condición para la articulación de las relaciones sociales en ámbitos extensos de tiempo y espacio, hasta llegar a incluir sistemas universales.
  • Mecanismos de desenclave: constan de señales simbólicas y sistemas expertos (ambos en conjunto = sistemas abstractos). Los mecanismos de desenclave disocian la interacción de las peculiaridades de lo local.
  • Reflexividad institucional o generalizada: utilización regularizada del conocimiento de las circunstancias de la vida social en cuanto elemento constituyente de su organización y transformación.

Las tendencias universalizantes de la modernidad son inherentes a las influencias dinámicas previamente descritas. La universalización se entiende mejor si se considera que expresa aspectos fundamentales de distanciamiento espaciotemporal. 

La mediación de la experiencia

Prácticamente toda experiencia humana es una experiencia mediada, por la socialización, y en especial, por la adquisición del lenguaje. El lenguaje y la memoria estan intrínsecamente conectados tanto en la rememoración individual como en la institucionalización de la experiencia colectiva. El lenguaje es el medio primordial y original del distanciamiento espaciotemporal. El lenguaje permite la repetición de las prácticas sociales a lo largo de generaciones, al tiempo que hace posible la diferenciación entre pasado, presente y futuro, en este sentido, oralidad y tradición estan íntimamente relacionados entre sí de forma inevitable. 

El grado en que un medio de comunicación sirve para modificar las relaciones espaciotemporales no depende primordialmente del contenido de los mensajes que transmite, sino de su forma y sus modos de producción. (Papel, medios electrónicos como foros en internet, etc)

En la modernidad, específicamente en las condiciones modernas, los medios no reflejan realidades sino que, en cierta medida, las configuran.

Es bastante acertado calificar a la modernidad como sociedad de riesgo, en tanto la vida social moderna introduce nuevas formas de peligro que debe afrontar la humanidad. Vivir en la sociedad de riesgo significa vivir con una actitud de calculo hacía nuestras posibilidades de acción, tanto favorables como desfavorables, con las que nos enfrentamos de continuo en nuestra existencia social contemporánea individual y colectivamente.

La interpretación

La interpretación es una estrategia de producción de nuevos sentidos.

Principales características:
  • Se entiende entonces como una tarea infinita, donde una interpretación será necesariamente un relato siempre a interpretar.
  • No hay nada primario que interpretar porque en el fondo todo es ya interpretación, cada signo es en sí mismo, no la cosa que se ofrece a la interpretación, sino interpretación de otros signos (libros, cuerpos, monumentos).
  • No es la búsqueda de una génesis en el sentido develado, es una genealogía que ya no pretende develar verdades ocultas, orígenes, sino mostrar las diversas condiciones de producción de los signos.
  • Los discursos que cada uno analiza son ya interpretaciones y no meros objetos complicados a descifrar.
  • El discurso burgués sobre la sociedad, el discurso occidental de la moral y el discurso del paciente sobre sí mismo son ya en sí mismos interpretaciones.
  • Por esto dice Foucault que Marx, Nietzsche y Freud "han cambiado la naturaleza del signo" y modificado la manera como el signo podía ser interpretado.

El lenguaje en las culturas indo-europeas ha hecho nacer siempre dos clases de sospechas:
  • La sospecha que el lenguaje no dice exactamente lo que dice. El lenguaje no transmite sólo lo que quiere decir, por lo cual es necesario sospechar del mismo para indagar otras formas de interpretación, ya que él en sí mismo ya es una interpretación. 
  • La sospecha de que el lenguaje desborda su forma propiamente verbal, hay muchas otras cosas en el mundo que hablan y que no son lenguaje.

Las prácticas sociales están condicionadas y se constituyen -en gran parte- por los relatos que una cultura va produciendo e incorporando en cada momento histórico. 
Para comprender el sistema de interpretación fundado en el siglo XIX es necesario tomar un punto de referencia lejano, un tipo de técnica que existió por el siglo XVI. En esta época lo que daba lugar a la interpretación era la semejanza. Había por lo menos 5 nociones definidas de semejanza:
  • Conveniencia: es la adecuación
  • Simpatía: es la identidad de accidentes en sustancias distintas
  • Emulatio: el paralelismo de atributos en sustancias o en seres distintos
  • La firma: es, entre las propiedades visibles de un individuo, la imagen de una propiedad invisible y oculta
  • Analogía: es la identidad de relaciones entre dos o varias sustancias distintas

Estas fundamentaban dos tipos de conocimientos distintos:
  • Cognitio: era el paso lateral de una semejanza a la otra
  • Divinatio: era el conocimiento en profundidad, yendo de una semejanza superficial a una semejanza más profunda

Las técnicas de interpretación de esta época fueron dejadas en suspenso por la evolución del pensamiento occidental, para luego ser puestas en presencia nuevamente en el S XIX por Freud, Marx y Nietzsche.

Sin embargo, los trabajos de Freud, Nietzsche y Marx no han multiplicado en manera alguna, los signos en el mundo occidental. No han dado un sentido nuevo a las cosas que no tenían sentido, sino que han cambiado, en realidad, la naturaleza del signo, y modificado la manera como el signo en general podía ser interpretado.

A partir del S XIX los signos se han sobrepuesto en un espacio diferenciado, según una dimensión que se podría llamar de profundidad, pero a condición de no entender por ella la interioridad, sino, al contrario la exterioridad, la superficialidad.
​
La interpretación es una tarea infinita, los signos se encadenan en una red inagotable, infinita, no porque reposen sobre una semejanza sin límites, sino porque hay una apertura irreductible. La interpretación es siempre inacabada, el intérprete, cuanto más lejos se adentra en la interpretación, tanto más se avecina, al mismo tiempo, a una región peligrosa en donde no solo la interpretación va a alcanzar un punto de retroceso, sino que va a desaparecer como interpretación, causando tal vez la desaparición del mismo intérprete. La existencia siempre cercana del punto absoluto de interpretación sería al mismo tiempo la de un punto de ruptura.

El intérprete, en realidad, interpreta interpretaciones. No hay un significado original, las palabras mismas no son otra cosa que interpretaciones y a lo largo de su historia ellas interpretan antes de ser signos, y no significan finalmente sino porque no son otra cosa que interpretaciones esenciales. La primacía de la interpretación en relación a los signos es lo que hay más decisivo en la hermenéutica moderna. 

Los signos son máscaras, estos son interpretaciones que tratan de justificarse.

En este sentido, el único peligro que corre la interpretación son los signos. La muerte de la interpretación consiste en creer que hay signos que existen originariamente, primariamente, realmente, como señales coherentes, pertinentes y sistemáticas. 

La vida de la interpretación, al contrario, es creer que no hay sino interpretaciones.

Producción, consumo, distribución, cambio

El individuo del siglo XVII, perteneciente a una sociedad de libre competencia, es el producto por un lado de la disolución de las formas de sociedad feudales y por el otro, de las nuevas fuerzas productivas desarrolladas a partir del S XVI, sin embargo, para algunos historiadores, este individuo aparece como un punto de partida de la historia. Hasta el día de hoy, esta ilusión ha sido propia de toda época nueva.

Cuanto más lejos uno se remonta en la historia, tanto más aparece el individuo productor como dependiente y formando parte de un todo mayor, pero no es hasta el S XVIII, con la “sociedad civil” que aparecen, ante el individuo, las diferentes formas de conexión social como un simple medio para lograr sus fines privados. El hombre es un animal social que sólo puede individualizarse en sociedad.

Por eso, cuando se habla de producción, se habla siempre de producción en un estadio determinado del desarrollo social, de la producción de individuos en sociedad. 

Lo que realmente interesa a los economistas es presentar a la producción como regida por leyes eternas de la naturaleza, independientes de la historia.

En el proceso de producción y consumo, la producción es el punto de partida y el consumo el punto terminal, la distribución y el cambio son términos medios en este proceso.

La producción es también consumo. Doble consumo, subjetivo y objetivo: el individuo que al producir desarrolla sus capacidades, las gasta también, las consume en el acto de la producción, exactamente como la reproducción natural es un consumo de fuerzas vitales. Consumo de la materia prima, como por ejemplo el combustible que se usa en las máquinas de producción. Por lo tanto, el acto mismo de producción es también en todos sus momentos un acto de consumo, sin producción no hay consumo, y sin consumo no hay producción; y como la producción está mediada por la necesidad porque lo que se consume es lo que el sujeto “necesita”, si no hay necesidad, no hay consumo y por lo tanto, no hay producción, sin embargo, al haber consumo las necesidades se reproducen. 

No es únicamente el objeto del consumo, sino también el modo de consumo, lo que la producción produce no sólo objetiva sino también subjetivamente. La producción entonces crea al consumidor. La producción no solamente provee un material a la necesidad, sino también una necesidad al material.

Las identidades entre el consumo y la producción aparecen bajo un triple aspecto:
  1. Identidad inmediata: la producción es consumo y el consumo es producción. 
  2. Dependencia recíproca: dado que uno de los dos aparece como medio del otro y es mediado por el. Aparecen como recíprocamente indispensables, aunque permanecen sin embargo externos entre sí. Sin producción no hay consumo, sin consumo no hay producción.
  3. La producción no es solo inmediatamente consumo, ni el consumo inmediatamente producción; ni tampoco es la producción únicamente medio para el consumo y el consumo fin para la producción. Cada uno no se limita a ser el otro de manera inmediata, y tampoco el mediador del otro, sino que, realizándose, crea al otro y se crea en cuanto otro. Solo con el consumo llega a su realización el acto de la producción, y gracias al consumo es como el productor se hace productor. Por otra parte, la producción engendra el consumo, creándolo de determinada forma y creando su atractivo.

El individuo produce un objeto y , consumiendolo, retorna a sí mismo, pero como individuo productivo y que se reproduce a sí mismo. De este modo, el consumo aparece como un momento de la producción. Sin embargo, en la sociedad el productor no se apodera del producto inmediatamente. Entre el productor y el producto se interpone la distribución, que determina, mediante leyes sociales, la parte que le corresponde del mundo de los productos, interponiéndose por lo tanto entre la producción y el consumo.

La producción tiene sus propias condiciones y sus supuestos que constituyen sus propios momentos. En un comienzo estos supuestos pueden aparecer como hechos naturales. El mismo proceso de producción los transforma de naturales en históricos, si para un periodo aparecen como supuesto natural de la producción, para otro periodo, en cambio, constituyen su resultado histórico. 

Cuando se considera un país determinado, parece justo comenzar por lo real y lo concreto, así por ejemplo, en la economía, por la población que es la base y el sujeto del acto social de la producción en su conjunto. Sin embargo, si se examina con mayor atención, esto se revela como falso. La población es una abstracción si dejo de lado las clases de las que se compone. Estas clases son, a su vez, una palabra vacía si desconozco los elementos sobre los cuales responsa, como por ejemplo, el trabajo asalariado, el capital, etc. Estos últimos suponen el cambio, la división del trabajo, etc. Si comenzará entonces por la población, tendría una representación caótica del conjunto, y precisando cada vez más, llegaría analiticamente a conceptos cada vez más simples. Llegado a este punto, habría que reemprender el viaje de retorno, hasta dar de nuevo con la población, pero esta vez no tendría una representación caótica de un conjunto, sino una rica totalidad con múltiples determinaciones y relaciones. Separar lo complejo en sus partes simples y recomponer esas partes simples hasta llegar a las partes complejas y sus constituyentes, como indica el método cartesiano.

El trabajo y su representación son categorías muy antiguas, y sin embargo, desde el punto de vista económico, el “trabajo” es una categoría tan moderna como las relaciones que dan origen a esta abstracción simple. La abstracción del “trabajo” es lo que hace que este, a pesar de ser una relación antiquísima y válida para todas las sociedades, solo se vea como categoría de la sociedad moderna. En épocas premodernas existía el trabajo, diferente a como es ahora, siempre existió, sin embargo, el trabajo como categoría general, se percibe como una categoría creada en la modernidad.

En general en toda ciencia histórica, social, al observar el desarrollo de las categorías económicas hay que tener siempre en cuenta que el sujeto es algo dado tanto en la realidad como en la mente, y que las categorías expresan por lo tanto formas de ser, determinaciones de existencia, a menudo simples aspectos, de esta sociedad determinada, en este sujeto, y que por lo tanto, aun desde el punto de vista científico, su existencia de ningún modo comienza en el momento en que se comienza a hablar de ella como tal. Nada parece más natural, por ejemplo, que comenzar por la renta del suelo, la propiedad de la tierra, desde el momento que se halla ligada a la tierra, fuente de toda producción y de toda existencia, así como a la primera forma de producción de todas las sociedades: la agricultura. Y sin embargo, nada sería más erróneo. 

Bibliografía

  • De Brasi, J.C. (2007). A modo de introducción. Crítica del dualismo. En. De Brasi, J.C. La problemática de la subjetividad. Buenos Aires: EPBCN-Mesa.
  • Fernández, A.M. (1986). Lo singular y lo colectivo (apartados A, B y C). En Fernández, A.M. El campo grupal. Notas para una genealogía. Buenos Aires: Nueva Visión.
  • Giddens, A. (1995). Los contornos de la modernidad reciente. En Giddens, A. Modernidad e identidad del yo. Barcelona: Península.
  • Marx, K. (1971). Introducción. En Elementos fundamentales para la crítica de la economía política (borrador) 1857-1858. México. Siglo XXI.
  • Foucault, M. (1981). Nietzsche, Freud, Marx. Barcelona: Anagrama.
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