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Cómo es posible ver, esto puede esquematizarse como una ampliación del área de intervención del psicólogo de la educación, comenzando desde un nivel más individual y expandiéndose hacía lo institucional, comunitario y social. Está ampliación del área de intervención a su vez, y como consecuencia de que se trabaja sobre contextos educativos y no sobre sujetos aislados, debe incorporar la generación de conocimiento específico y situado. Es decir, el rol del psicólogo de la educación necesariamente le exige comprender las formas en que los diversos contextos de vida de los actores sociales -docentes, estudiantes, y la comunidad en la que se encuentran-, afectan la(s) actividad(es) en la institución educativa, sin perderse de vista a sí mismo como un actor involucrado que tiene efectos sobre el contexto. |